domingo, 17 de mayo de 2015
1.1
La duda que acoge a una mujer en domingo, sola, en una casa en la que cabría mil veces ella, es la misma que acoge al poeta que se sienta frente al papel en blanco y busca las palabras, buscan llegar a esa sensación inefable que brinda la creación, una palabra se parece a un sabor, incluso una palabra nos podría remitir al sabor. Nos acechan a mí y a mi poeta el mismo ritmo acelerado en el corazón, la necesidad de mezclar al calor las palabras y las redondeadas periferias de un tomate, somos casi lo mismo pero a veces nos permitimos habitar distantes en mundos que se niegan.
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